Hace mucho calor y las lluvias tardan en la Mixteca. Desde que se tiene memoria, nuestra región ha sido de pocas lluvias y como consecuencia, tierra árida. Los pocos ríos y arroyos que atraviesan nuestras tierras, sólo se les conoce como tales por los puentes que respetan su existencia, pero están muy secos. Cada vez es más difícil arrancar agua de esos lechos vacíos. La población se multiplica peligrosamente en todos los rincones de nuestros pueblos y el gasto del agua se hace en forma indiscriminada. Son pocos los oasis que existen en la Mixteca y dentro de diez años, cuando el agua esté más profunda, la población será tres veces más que la actual. Sin embargo, mientras llueva habrá agua, aunque escasa. No estamos de acuerdo en los voces apocalípticas y pesimistas de que se va a acabar el agua, simplemente será difícil llevarla hasta los domicilios como en forma cómoda nos llega actualmente. Por eso dice bien el dicho de que Dios manda el agua pero no la entuba. Y es precisamente el entubamiento lo que le corresponde a la población a través de sus gobiernos, el municipal sobre todo. Y es lo que no se está haciendo. Y lo poco que se ha hecho, ha sido caro porque se ha escogido la opción más cara. Y es el caso de la Heroica Ciudad de Huajuapan de León.
Desde su fundación en 1561, el pueblo de Guaxuapa abastecía del río principal y de sus arroyos adyacentes su necesidad de agua, tanto para consumo humano como para los quehaceres cotidianos de limpieza. Los pozos se abrieron para garantizar el consumo de agua limpia y después, con las continuas enfermedades, sobre todo de cólera, se pasó a la costumbre de hervir el agua. La clase pudiente construyó pozos en los patios de sus casas y el resto de la población, la más numerosa, siguió extrayendo el agua de los arroyos y pozas. Se hicieron famosas como fuentes de abastecimiento de agua para consumo humano, para bañarse y para lavar la ropa, el Tadando, El Terrero, El Muro y las Campanas, entre otros.
Al iniciar 1940 la población se había incrementado y hubo la necesidad de acercar el agua, sobre todo para consumo humano. Un programa mundial de la ONU que buscaba llevar el servicio del agua potable a las comunidades más necesitadas, para evitar enfermedades, se fijó en la ya Ciudad de Huajuapan de León. Entre 1943 y 1944, siendo presidente municipal don Rodolfo Solana Carrión se logró este gran beneficio. El agua se extrajo de los abundantes manantiales de Acatlima y a través de un caño construido con cal, tabique y piedra a lo largo de tres kilómetros en línea descendente hasta el centro de la Ciudad, se logró el primer entubamiento, auxiliado de centros o pilas de abastecimiento en el centro primero, y luego en los lugares que constituyeron los primeros barrios como San José, Guadalupe, Esquipulas, San Isidro, Barrio Nuevo (San Antonio) entre otros.
Al terminar la década de los ochenta, la Heroica Ciudad tenía ya treinta colonias ubicadas en las partes más altas del centro. Los manantiales de Acatlima se habían agotado y era necesario buscar otras opciones. Se presentaron varias, entre otras, invertir en excavaciones profundas en Acatlima que sigue teniendo mucho agua, por mencionar la opción más cercana. Se habló de construir una presa en el río de Xatán o de traer el agua de la Presa Yosocuta. Era gobernador del Estado el Licenciado Heladio Ramírez López y era presidente del Consejo Municipal que administraba a la Heroica Ciudad, el Licenciado Baruc Alavez Mendoza. Había entonces disponibilidad de dinero para invertir en la tierra del gobernador y decidió traer el agua desde la Presa Yosocuta a un costo muy alto. Pero más alto resultó el pagó tarifario por usuario, porque la distancia requiere de un gasto exagerado de energía eléctrica. A pesar de todo, vale la pena el esfuerzo del gobierno, pero los usuarios poco lo entendieron. Se alzaron movimientos encabezados por oportunistas que desinformaron a los usuarios y presionaron para la municipalización del servicio. La municipalización se logró, pero los inconformes no la entendieron como tal. Afortunadamente, el nuevo gobierno municipal de Huajuapan, les dio trabajo a los chantajistas y dejaron de alborotar a los usuarios. Es tiempo entonces de iniciar un nuevo proyecto, más efectivo y menos costoso. Porque las lluvias seguirán escasas, pero suficientes para abastecer de agua a nuestra población. Aunque debemos recordar que la Presa Yosocuta sólo abastece al 50% de la población de la Heroica Ciudad; el otro 50% se abastece de fuentes y de sistemas administrativos propios como son Jardines del Sur, la parte oriente de la Ciudad, Colonia del Maestro, las colonias del norte y las Agencias de Santa Teresa y la Junta por mencionar las conturbadas. No todos dependemos de Yosocuta.



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