EN TIEMPOS DE LA REVOLUCIÓN
(CUENTO)
Senén de Jesús Acevedo
La narración que presentamos en esta edición, es de Antonio de Jesús Herrera Rojas, alumno del Segundo grado grupo “C” de la Escuela Secundaria Técnica 152 y participante en el Curso taller de Escritura Creativa que se efectúa por parte del Programa de Rescate de Espacios Públicos en la Colonia Militar de la Heroica Ciudad de Huajuapan de León.
“Antes de los tiempos de la revolución, nació un niño a quien le llamaron Panchito; este pequeño, soñaba con ser presidente de su país. Este niño era muy estudioso y amable. En su pueblo, nacieron otros niños quienes recibieron los nombres de Emiliano, Porfirio, Venustiano, Aquiles, Victoriano y Doroteo. Éstos niños no se imaginaban en lo que de adultos iban a participar.
Todos en las tardes salían a jugar. Se apreciaban tan bien que parecían hermanos. Al paso de los años fueron creciendo y cada uno tomó el camino que más le agradó. Panchito se fue a estudiar agronomía a un país lejano, Emiliano llegó a trabajar muy duro con su gente del campo, Venustiano se decidió por estudiar medicina, Aquiles fue un amante de la lectura y Doroteo llegó a ser un luchador social; ellos llegaron a ser hombres de grandes ideales. En cambio Porfirio y Victoriano, tuvieron mentalidad contraria a la de sus amigos de la infancia y se hicieron amigos de los poderosos.
Porfirio logró tal poder que se hizo presidente y ambicionó sacar a su país del atraso así fuera a costa del sufrimiento de su mismo pueblo; casi lo logró aunque los beneficios solamente fueron para sus allegados los poderosos.
Por su parte, Victoriano fue de los ideales de Porfirio y su ambición lo convirtió en el peor de los traidores.
Venustiano tuvo un presentimiento de que se aproximaba una revolución. Lo comentó con sus amigos y nadie le creyó. Pasaron varios meses y una mañana le avisaron a Victoriano que se había desatado la revuelta y éste señor inmediatamente que se lo comunica a su amigo Porfirio que era el presidente. Sus amigos de la infancia se estaban rebelando en contra de él por malo y por traidor. Lucharon Aquiles, Emiliano, Doroteo y Venustiano, cada quién a su manera y con su gente. Emiliano montado en su caballo, un caballo muy bonito, con su gran pelaje negro y unos ojos tan grandes que asustaban; así iba por las tierras corriendo a la gente de Porfirio. Así siguió luchando. Cuando Porfirio se enteraba que Emiliano tenía más gente, él enviaba más. Porfirio se enfrentaba a la gente de su pueblo. Él vio que como por su ambición los campesinos morían; tanta gente, hombres, mujeres y niños; viendo esto, ni siquiera se tocó el corazón. En cierta ocasión, en una emboscada quisieron detener a Porfirio pero él no se dejó y salió disparado en su caballo hacia la montaña; una mujer con valentía salió en su caballo tras él y le disparó, un tiro le dio al caballo de Porfirio y éste también disparó dándole en una pierna al caballo de la mujer; el caballo cayó sobre ella. Esta señora era mujer de Emiliano.
A cierta distancia iba Emiliano y observó donde se escondió Porfirio quien estando oculto, veía a lo lejos como los campesinos mataban a su gente y como Emiliano subía el monte. Porfirio le pegó un tiro al caballo de Emiliano y éste también empezó a disparar; el tiroteo duró varios minutos y Emiliano logró dar en el blanco hiriendo a Porfirio, quien pudo escapar gracias a su caballo, en cambio Emiliano sin caballo no pudo atraparlo.
La pelea siguió. Fue una lucha de campesinos que exigían sus tierras y demás trabajadores que protestaban en contra del mal gobierno. Pelearon muchas veces y cuando el poderoso fue vencido huyó al extranjero.
Al terminar la revuelta, los revolucionarios hicieron una gran fiesta porque habían ganado la batalla e hicieron homenajes a la gente que murió. La celebración duró varios días, después, los campesinos recuperaron sus tierras; tierras que seguían cantando el lema del triunfo”.















