Mucho se hablado y especulado, en estos últimos días, de las posibles alianzas políticas que pretenden hacer realidad los partidos políticos de oposición en algunos Estados de la Republica, de los cuales tiene en puerta su elección del ejecutivo Estatal y en el caso de Oaxaca se pronostica la elección más esperada de su historia, al conjuntarse por vez primera, la elección en conjunto de su representación popular, claro, excluyendo a los municipios de usos y costumbres.
Sin embargo la lluvia de críticas y apoyos a la alianza o coalición de los partidos políticos que no ostentan en el poder, obliga a recapitular al respecto de la democracia; Quienes afirman que una alianza de partidos políticos antagónicos en su ideología dará como resultado un engendro social, tal afirmación deja al descubierto lo cuadrado de un punto de vista o lo plano de una visión política, ya que la democracia constituye una forma de gobierno plural y social, no se trata de un partido de futbol o de algún otro deporte; se trata de posiciones políticas ante las necesidades sociales que aquejan un Estado bastante lastimado, que es el resultado de una hegemonía en el poder, como es el caso de nuestro Estado; desde la más simple acepción gramatical de la connotación de democracia se desprende la legitimidad, que la misma da, a cualquier grupo social o partido político de buscar cualquier tipo de alianza o coalición, para poder ser una verdadera opción de gobierno; el análisis cuadrado, de quienes se niegan a aceptar esta posibilidad, se confunde o pretende confundir a la opinión pública, con banas comparaciones como imposible conjuntar el agua y el aceite o el cielo con la tierra, alusiones, por demás, fuera de todo contexto político; hasta este momento no he podido leer o conocer de una objeción seria, a tal posibilidad democrática, que tenga sustento legal y político; afirman que los coaligados buscan el poder por el poder, lo que denota lo contrario a tal afirmación y quienes sostiene tal afirmación, defienden la posición, de lo que se busca es conservar el poder por el poder, a toda costa y costo.
Ahora bien, toda alianza o coalición requiere de una postura unitaria y una base política sustentable; quienes se empeñan en llevar la alianza o coalición a extremos ridículos de primero reconocer a determinadas personalidades o liderazgos, conllevan al ridículo fracaso una sana posibilidad; el condicionar a los actores políticos coaligados, representa un serio riesgo político y demerita su dignidad; lo que se requiere son compromisos, no reproches y mucho menos sumisiones; el respeto personal e institucional son pilares de toda alianza, la madurez política de quienes operan los delicados hilos de la misma, se traducirá en una verdadera opción de gobierno; el reto estriba en la posibilidad de concretar una verdadera plataforma política, sustentable en un desarrollos social posible, mas no en la alianza por la simple alianza o peor aún, buscar el poder por el poder; Oaxaca requiere hoy más que nunca, posturas bien definidas, ya sea en alianzas o con propia plataforma, que dejemos de ser un pueblo que únicamente ve, en cada elección, lo ya afirmado y comprobado, el espectáculo grotesco de nuestros políticos avorazados.
















