El Inicio
Los primeros correos de la mixteca datan de la época prehispánica. Hasta el poderoso imperio azteca llegaron las noticias de que rumbo al gran océano y antes de llegar al ancho río del valle, en las agrestes montañas del sureste, se asentaron pequeños reinos que pronto fueron identificados como mixtecos. En algún tiempo habrían sido compañeros en su paso por el estrecho que divide un continente del otro y en la búsqueda de lugares promisorios para radicar en el nuevo continente que los recibió. Por eso eran del mismo color de piel y por igual le temían al sol, a la luna, a las estrellas y a las lluvias. Pero sus códigos de comunicación eran diferentes y las circunstancias del lugar en el que se asentaron, los hicieron suyos y acuñaron sus propias tradiciones y costumbre. El correo los llevó a la conquista y a la resistencia; al mensaje de pacificación y al de la declaratoria de guerra; al conocimiento de las debilidades y de sus fortalezas; los unió en fin, en la conclusión de ser partes de esta tierra.
El correo era terrestre y una especie de carrera por relevos –cuenta la tradición-. El correo muchas veces era interceptado y en otras tantas no llegaba. El correo primitivo conoció las distancias y las grandes diferencias; conoció la exageración del tiempo y acrecentó la espera. El correo primitivo aceleró el aprendizaje de la prudencia y de la planeación; de lo desconocido y de la información.
El correo más primitivo conoció de todos los medios para llegar y de todas las lenguas para ser descifrados. Quedó impreso en las tradiciones orales y en las piedras; en el árbol y en las cuevas; alertó, formó e hizo reflexionar en su desarrollo a quien quiso atenderlo; por el contrario, los omisos y apáticos volvieron a vivir lo andado.
Quinientos años después, pretendemos recoger la estafeta de nuestros ancestros y queremos llevar un correo a todos los pueblos de las agrestes montañas de la mixteca y más allá de los desiertos que viven la contradicción de lo caluroso con lo frío, al otro lado del ancho río que antes estuvo en el patio de nuestra casa y que ahora es la barrera de los blancos con los antiguos pieles bronceadas.
Hoy nace Correo Mixteco, escrito con el código lingüístico de nuestra tierra y pretende llevar las principales noticias que nos acercarán con los nuestros. Está estructurado con profesionalismo y sin la mácula del desprestigio, del chantaje o de la dádiva. Es un correo de información y de formación de opinión; pretende ser un instrumento de educación en la que predomine el análisis del hecho con la persona y no a la inversa; nos interesa recoger la historia y escribir lo que será la historia. Este correo llevará al conocimiento de las tradiciones y costumbres, sobre todo las religiosas que le dan identidad a nuestros pueblos; dará a conocer las actividades de las autoridades municipales y de la actuación de los partidos políticos que tienen como finalidad ser instrumentos de formación cívica y política de los ciudadanos para formar en la convicción su voluntad de elección.
Empezamos como publicación quincenal, con el propósito de que muy pronto se torne en semanal. Pero siempre objetivos, siempre imparciales, para que seamos siempre el Correo de los Mixtecos.
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